
Este talvez es el Filósofo más comentado en clase de Hermenéutica.
Filósofo de los malentendidos, tanto por sus simpatías por el nazismo como por su poco sistemática, oscura y poética obra, Heidegger abrió la filosofía a una nueva interpretación del mundo y del hombre, a través de la cual se deja oír la voz del ser.
nace en 1889 en Messkirch, Baden (Alemania). De familia católica, entra como becario en el instituto de Constanza en 1906, donde se prepara para la carrera sacerdotal, que posteriormente abandona por su dedicación a la filosofía.
En 1909 ingresa en la universidad de Friburgo, convirtiéndose en alumno del neokantiano Heinrich Rickert, y concluye sus estudios universitarios en 1913, con una tesis sobre La teoría del juicio en el psicologismo.
nace en 1889 en Messkirch, Baden (Alemania). De familia católica, entra como becario en el instituto de Constanza en 1906, donde se prepara para la carrera sacerdotal, que posteriormente abandona por su dedicación a la filosofía.
En 1909 ingresa en la universidad de Friburgo, convirtiéndose en alumno del neokantiano Heinrich Rickert, y concluye sus estudios universitarios en 1913, con una tesis sobre La teoría del juicio en el psicologismo.
Al inicio de la Primera Guerra Mundial es reclutado por el ejército, donde se le licencia por una dolencia cardiaca, y un año después es nombrado privatdozent en la Universidad Albert-Ludwig de Friburgo de Brisgovia, dando diferentes cursos y seminarios, como San Agustín y el neoplatonismo y Lecciones fenomenológicas, en torno a la filosofía de Husserl.
Al acabar la guerra, se le prohíbe enseñar entre 1946 y 1951, periodo en el que escribe Carta sobre el humanismo. A partir de entonces, se retira de la vida pública y se dedica a realizar seminarios como La cosa, El peligro, Qué significa pensar y Tiempo y ser, entre otros.
Después de publicarse la primera edición completa de sus obras, en 1975, Heidegger muere al año siguiente, el 26 de mayo, en Messkirch.
El pensamiento de Heidegger
El principal problema que se plantea Heidegger es la pregunta por el ser como algo constitutivo y fundamental de todo quehacer filosófico, al mismo tiempo que denuncia el olvido de esta cuestión por parte de los mismos filósofos griegos que iniciaron una investigación rigurosa sobre el ser.
Heidegger propone volcar la fenomenología en la hermenéutica, pues aquélla no está libre de prejuicios ni puede considerarse una descripción neutral y transparente de lo real, ni la propia conciencia un yo imparcial.
Nuestra propia existencia encarna una determinada representación e interpretación del mundo. El ser es lenguaje y tiempo, y nuestro contacto con las cosas está siempre mediado por prejuicios y expectativas como consecuencia del uso del lenguaje. Cualquier respuesta a una pregunta acerca de la realidad se halla manipulada de antemano, ya que siempre existe una precomprensión acerca de todo lo que pienso. Esta precomprensión de las cosas produce una circularidad natural en la comprensión que va de lo incomprendido a lo comprendido, y que ha sido denominada "círculo hermenéutico". Por ejemplo, para responder a la pregunta "¿Qué es una obra de arte?", es necesario saber previamente qué es el arte, ahora bien, ¿cómo conozco éste si no reconozco las obras? El círculo hermenéutico no es exactamente un límite o un error del conocimiento (como condenaría la lógica clásica y el pensamiento científico) sino algo intrínseco al hombre e inevitable, pero que se constituye como una oportunidad que nos permite conocer el todo a través de las partes y viceversa.
Al acabar la guerra, se le prohíbe enseñar entre 1946 y 1951, periodo en el que escribe Carta sobre el humanismo. A partir de entonces, se retira de la vida pública y se dedica a realizar seminarios como La cosa, El peligro, Qué significa pensar y Tiempo y ser, entre otros.
Después de publicarse la primera edición completa de sus obras, en 1975, Heidegger muere al año siguiente, el 26 de mayo, en Messkirch.
El pensamiento de Heidegger
El principal problema que se plantea Heidegger es la pregunta por el ser como algo constitutivo y fundamental de todo quehacer filosófico, al mismo tiempo que denuncia el olvido de esta cuestión por parte de los mismos filósofos griegos que iniciaron una investigación rigurosa sobre el ser.
Heidegger propone volcar la fenomenología en la hermenéutica, pues aquélla no está libre de prejuicios ni puede considerarse una descripción neutral y transparente de lo real, ni la propia conciencia un yo imparcial.
Nuestra propia existencia encarna una determinada representación e interpretación del mundo. El ser es lenguaje y tiempo, y nuestro contacto con las cosas está siempre mediado por prejuicios y expectativas como consecuencia del uso del lenguaje. Cualquier respuesta a una pregunta acerca de la realidad se halla manipulada de antemano, ya que siempre existe una precomprensión acerca de todo lo que pienso. Esta precomprensión de las cosas produce una circularidad natural en la comprensión que va de lo incomprendido a lo comprendido, y que ha sido denominada "círculo hermenéutico". Por ejemplo, para responder a la pregunta "¿Qué es una obra de arte?", es necesario saber previamente qué es el arte, ahora bien, ¿cómo conozco éste si no reconozco las obras? El círculo hermenéutico no es exactamente un límite o un error del conocimiento (como condenaría la lógica clásica y el pensamiento científico) sino algo intrínseco al hombre e inevitable, pero que se constituye como una oportunidad que nos permite conocer el todo a través de las partes y viceversa.
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